« Frase lapidar | Main | Boucher »

La desconocida

(gentileza de Amélia Pais)

En aquel tren, camino de Lisboa,
en el asiento contiguo, sin hablarte
— luego me arrepentí.
En Málaga, en un antro con luces
del color del crepúsculo, y los dos muy fumados,
y tú no me miraste.
De nuevo en aquel bar de Malasaña,
vestida de blanco, diosa de no sé
qué vicio o qué virtud.
En Sevilla, fascinado por tus ojos celestes
y tu melena negra, apoyada en la barra
de aquel sitio siniestro,
mirando fijamente — estarías bebida — el fondo de tu copa.
En Granada tus ojos eran grises
y me pediste fuego, y ya no te vi más,
y te estuve buscando.
O a la entrada del cine, en no sé dónde,
rodeada de gente que reía.
Y otra vez en Madrid, muy de noche,
cada cual esperando que pasase algún taxi
sin dirigirte incluso
ni una frase cortés, un inocente comentario...
En Córdoba, camino del hotel, cuando me preguntaste
por no sé qué lugar en yo no sé qué idioma,
y vi que te alejabas, y maldije la vida.
Innumerables veces, también,
en la imaginación, donde caminas
a veces junto a mí, sin saber qué decirnos.
Y sí, de pronto en algún bar
o llamando a mi puerta, confundida de piso,
apareces fugaz y cada vez distinta,
camino de tus mundos, donde yo no podré
tener memoria.

Felipe Benítez Reyes

Acerca

Esta é uma página de arquivo individual, publicada em 16 de fevereiro de 2007.

Post anterior

Post seguinte

Leia também a primeira página, faça uma pesquisa ou navegue através desta página de todos os títulos em arquivo.

pub




Arquivo

&

Primeiro endereço

© 2004/07 Ana Roque | Powered by TubarãoEsquilo | Editado com Movable Type | Top